No pocos jóvenes se están yendo de nuestro país, porque perdieron la fe en el futuro de La Argentina. Macri, recientemente, rogó a los jóvenes profesionales que se están yendo, que no lo hagan, ya que justamente esa generación es la que deberá levantar el país, generando puestos de trabajo. Algunos argentinos independientes pensamos lo mismo. Me pregunté: 1) ¿Por qué estos capaces jóvenes se van cuando la Patria más los necesita?, 2) ¿Por qué estos jóvenes emigran sin luchar por su Patria, dentro de la civilidad y la paz?, 3) ¿Cuántos de estos jóvenes, además de protestar por las redes sociales hicieron algo más efectivo, como acercarse a los partidos políticos para mejorar la calidad de nuestra democracia o participar como fiscales?, 4) ¿Por qué, cuando a algunos de ellos les pregunté qué harían si Argentina entrara en un conflicto armado con otro país, me contestaron “emigrar más rápido?  La respuesta que encontré es que mi generación no supo formarlos como patriotas y perdieron sentido de pertenencia. Existen dos tipos de luchas que deben dar los patriotas. Una es cruel, reservada para héroes como los de Las Malvinas y, la otra es dura y continua y es la que debe dar el ciudadano civil usando las leyes y reglas de la democracia republicana. Ambas requieren del compromiso que solamente se alcanza con el sentimiento de Patria. Es evidente que muchos de los que juramos defender la bandera hasta perder la vida y siempre actuamos priorizando a la Patria no supimos transmitir a los jóvenes que emigran ese noble y tan necesario sentir patrio. Y ahora vemos que estos jóvenes están desolados porque perdieron la fe en el futuro. Si mi generación no les inculcó el ser patriotas, ¡cómo no van a perder la fe! No es culpa de ellos, es culpa de muchos de los de mi edad, en particular aquellos que no tuvieron ese sentimiento patriota. Basta mirar a nuestro alrededor y los veremos. ¡Muchos, ni siquiera una carta al Director escribieron para defender la Patria u otros valores! Entonces, así como en mi carta del 05/02/21 pedí perdón por mi molicie y desidia de años que contribuyeron a que Tucumán llegue a donde está, a los jóvenes que se van de nuestra Argentina les pido perdón porque no supimos inculcarles el ser patriotas. ¡Jóvenes emigrantes, vuelen lo más alto que puedan para alcanzar sus objetivos, y sean felices! Espero que los de mi generación podamos remar con nuestras culpas.

Rodolfo Gerardo Ezquer

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